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martes, 28 de marzo de 2017

BUSCANDO UN SIGNO DE PAZ: DE HEIDEGGER A NÉSTOR AGÚNDEZ

BUSCANDO UN SIGNO DE PAZ: DE HEIDEGGER A NÉSTOR AGÚNDEZ



DISCURSO PRONUNCIADO POR INVITACIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES SUDCALIFORNIANOS A.C. EN EL VIII ANIVERSARIO LUCTUOSO DEL PROFR. NÉSTOR AGÚNDEZ MARTÍNEZ

Por: Luis Domínguez Bareño
Cronista del XV Ayuntamiento de La Paz

Centro Cultural Profr. Néstor Agúndez, Todos Santos, La Paz, Baja California Sur a 27 marzo de 2017.

Estamos diáfanos, abiertos, descubiertos, a la intemperie, en la llanada absoluta del desierto, que se desgaja y cruje, que avanza y nos absorbe como un buen verso. Sudcalifornia ya ahora significa muchas cosas más allá de nuestro “provinciano” pensamiento, significa Universo, significa pluralidad, significa tantas y tantas cosas, y nos han puesto (y nos hemos puesto) con base en esa hambre de significado, tantos y tantos epítetos que nos escurre la modernidad, nomás de ver nuestro inmediato momento.

    El Ser sudcaliforniano se diluye en el ente, en esa temporalidad que nos habla Martin Heidegger en sus interminables oráculos del Ser, donde se queja a diestra y siniestra de la inautenticidad de la existencia, puesta tristemente a la caprichosa mano del tiempo. Una existencia que se corroe es el resultado de haber permitido la apertura, desmembramos al Ser en cuanto lo exponemos a ese intercambio con la multiplicidad que representan las ensoñaciones de la multitud.

    ¿Cómo se cura la identidad de este encuentro? ¿Cómo hacemos frente al mundo desde la región? ¿Cómo nos vamos deshaciendo de los atardeceres rojos? ¿Cómo poder renegar de nuestro provincionalismo sin sentirnos culpables? ¿Cómo sentir que inauguramos una nueva era al abandonar nuestras antiguas formas de pensamiento? ¿Cómo se renuncia a la utopía sin ser desgarrados? ¿Cómo dejar de ballenear en cada chubasco? ¿Cómo aguantar en la California sureña esa otredad de la que habla Sequera? ¿Cómo aprender a vivir de nuevo sin lo que nos arraigó al rancho, al valle y a la montaña? ¿Cómo pues desaparecer los lazos que nos atan a una tradición? ¿Cómo evitar que los cactos tomen por asalto las laderas y erizando de púas las praderas, desciendan belicosos de las sierras?



    ¿Y para qué poetas en tiempos de penuria? Machaca Heidegger recordando una elegía del poeta Friedrich Hölderlin, este tiempo penoso es el tiempo sin Dioses, sin Dios, donde la falta de Dios hace que se esfume la tarde de esta época del mundo, el tiempo es tan pobre que ya no es capaz de sentir la falta de dios como una falta. Caemos en una época de la noche del mundo, tiempo de penuria porque cada vez se torna más indigente.

    Pero no nos escandalicemos defendiendo a una iglesia, ni a algo más sagrado como nuestra relación con un Ser supremo; Heidegger trae el remedio y el trapito, y desentraña esta cuestionable metáfora: la falta de Dios significa que ningún Dios sigue reuniendo visible y manifiestamente a los hombres y a las cosas en torno a sí.

    La noche del mundo es la penuria de un tiempo indeterminado, por donde transitamos sin saber con certeza cuando ha de venir el día, ¿somos capaz de percatarnos de ello? ¿Cuándo nos cayó la noche y cuándo estuvimos tan cerca como ahora del precipicio? ¿Cuántos dioses más esperaremos para volver a reunirnos, no le aunque que sea en ausencia de los dioses mismos?

    Se nos viene la noche con un dolor sin nombre, con una ausencia de paz en aumento, con creciente confusión, con terror y aparición del miedo, de ese miedo que no sentíamos al mirar un cielo estrellado con el alma henchida de paz; se ha venido la noche con una estela de muerte, justo a la mitad del camino, con una identidad dizque mudando en progreso, con los labios pronunciando un “lo mejor es irse deshaciendo de nuestro provincianismo infantil” como le dijeron una vez al profe. Néstor, para resultar más modernos, más universales, menos aburridos, como menos apoltronados.

    Y suena de nuevo la sentencia con más fuerza ¿Y para qué poetas en tiempo de penuria? Bueno, pues a falta de dioses, sacerdotes. Ellos son, según dicen, como los sagrados sacerdotes de un tal dios del vino, que de tierra en tierra peregrinaban en la noche sagrada. Los poetas siguen el rastro de los dioses huidos, guían a los pueblos por las noches y aligeran los caminos; cuando más aprieta lo extraño, lo doloroso y lo falso, es cuando dibujan un destino, sin duda ni pensarlo, la paz es ese destino; una esencia que flota auténtica, que no corroe el tiempo de una larga noche en donde se ha caído.

    Amanece la obra de Néstor Agúndez Martínez como un día claro, su poesía es paz que refleja un deseo, un anhelo, una búsqueda incesante, esta es su obra, este es su templo donde aún se amacha, aquí se escribe su inmenso amor a nuestra cultura, nuestra educación, nuestra historia, nuestra literatura y nuestras danzas. Aquí la voz de la paz aún puede percibirse como el canto del poeta que en su obra hizo de ella toda una hazaña; aquí en Todos Santos, provincia dentro de nuestra provincia sudcaliforniana, es el bastión de lo que hemos sido, escritura para nuestros males actuales y para el futuro una punta de lanza.

Muchas gracias.



miércoles, 22 de febrero de 2017

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO

Por Luis Domínguez Bareño
Cronista Municipal de La Paz

Hoy la bandera nacional ondeó a media asta en todas las plazas de la República mexicana, esto en recuerdo a que el 22 de febrero de 1913 fue asesinado el Presidente Francisco I. Madero, junto al Vicepresidente Pino Suárez. Cerca del Palacio de Lecumberri se le arrancó la vida al hombre que, 2 años antes con su Plan de San Luis, había logrado derribar más de 30 años de porfirismo. Sólo tres días antes de la fecha fatídica, el traidor Victoriano Huerta había ofrecido garantías a Madero por su vida, obligándolo a firmar su renuncia a la Presidencia, como lo mandataba la Constitución de 1857, toma el poder el Secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuráin, pero quien sólo duró 45 minutos en el cargo mientras nombraba Ministro de Gobernación a Victoriano Huerta quien asumió la presidencia del país tras la renuncia de Lascuráin. 
    Huerta traicionó la confianza de Madero, pactando con el embajador de los Estados Unidos, además de torturar a Gustavo A. Madero, hermano del Presidente Madero, con su usurpación abrió la puerta a un largo proceso revolucionario que dilataría varios años en concluir, dejando millones de muerto a lo largo del país.

Francisco I. Madero, Presidente de México a los 37 años.

    Dos años antes de su muerte, no tenía ni un mes en la Presidencia de la República Madero cuando el grupo de californios en la Ciudad de México ya habían logrado una entrevista con él, esto con el afán de exponerle la situación que imperaba en la península y la necesidad de urgentes cambios para el bienestar de su población. El Club Progresista Californiano se había establecido en agosto de 1911 con oficinas en el número 66 de la Avenida Juárez y la constitución de su mesa directiva provisional estaba integrada por: Presidente, Carlos Meza; Vicepresidente, Sr. Lic. José Bonales Carvajal; Tesorero, Sr. Ing. Ignacio L. Meza; Secretario, Sr. Ing. Modesto C. Rolland: Prosecretario Sr. Ramón Balarezo; Vocales, Señores Domingo Palacios, Alfonso Balarezo, Pedro y Alejandro Meza y Profesor Filogobio Rea.

Foto del Sudcaliforniano Modesto C. Rolland hacia 1909. Imagen proporcionada por su nieto Ing. Jorge Rolland.

   El jueves 7 de diciembre de 1911 aparece una nota el Diario El País con los pormenores de la reunión del Club de Californios con el Presidente Francisco I. Madero, la cual trascribo integramente a continuación, no sin antes dejar de agradecer al Ing. Jorge Rolland quien estuvo la semana pasada en esta ciudad de La Paz, hablándonos sobre la vida de su abuelo, el Ing. y Profr. Modesto C. Rolland (La Paz, 1881- Córdoba 1965), y quien proporcionó este y muchos materiales más que ha recopilado en los últimos años, sobre la vida de su abuelo, que fue sin duda, un muy destacado sudcaliforniano:

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO
La Comisión quedó satisfecha de la entrevista

 Un grupo de californios residentes en la capital de la República, respondiendo a una patriótica iniciativa del señor profesor don Carlos Meza, han formado una agrupación que ha sido designada con el nombre de "Club Progresista Californiano", cuyo programa, puede concretarse en esta sola frase: Procurar por todos los medios posibles el adelanto de la Baja California, mejorando sus condiciones políticas, sociales y económicas.

    Los trabajos de este club, que preside el mismo señor profesor Meza, han encontrado apoyo entre los californianos que residen en la península, muchos de los cuales han enviado sus adhesiones al Club, o por lo menos expresado sus simpatías por las labores que se ha impuesto como programa. Así es que puede decirse que dicho club, que no tiene ningún carácter político, pues sólo desea el progreso de California, representa todos los elementos de orden y trabajo de aquel lejano territorio.

    En una de sus últimas sesiones el "Club Progresista Californiano", decidió elevar un memorial al señor Presidente de la República, dándole a conocer las verdaderas condiciones en que se encuentra la Baja California y pidiéndole el apoyo del gobierno para realizar todas las mejoras que tan importante región reclama, solicitando del primer magistrado una audiencia especial para el objeto.

    Los señores Coronel Néstor Pino Suárez y Manuel Márquez San Juan, fueron comisionados por el club para obtener del señor Presidente esa audiencia y cometieron su cometido satisfactoriamente, llevando ante el señor Presidente Madero a la Comisión nombrada por el Club, la cual estuvo integrada por su presidente el señor profesor Carlos Meza, el señor Ingeniero Modesto C. Rolland, secretario, señor Ingeniero Manuel Balarezo, vicepresidente, Ingeniero Ignacio L. Meza, tesorero, Alejandro Meza y Clemencia Meza.

   El señor Madero recibió afablemente a la comisión, sorprendiéndole gratamente con el conocimiento profundo que tiene de las necesidades del territorio, de sus medios de vida, sus riquezas inexplotadas y hasta sus condiciones sociales, a la vez que con la declaración de que otras atenciones urgentes de su naciente gobierno se lo permitan, dedicará su preferencia a los asuntos de la península, librándola del yugo de sus actuales explotadores, ya sea por medio de concesiones benéficas, ya con los elementos materiales que estén al alcance del gobierno.

Periódico del Diario El País del 07/12/1911 donde aparece la visita que realia el Club Progresista Californiano al Presidente de México, Francisco I. Madero.


viernes, 16 de diciembre de 2016

UN ARTÍCULO DEL NIGROMANTE SOBRE LA PAZ (1867)


A continuación transcribimos un artículo sobre La Paz que escribió Ignacio Ramírez "El Nigromante", en 1867 en su periódico "El Correo de México. Se demuestra el pleno conocimiento que tiene sobre la situación de la península baja californiana y su preocupación por la falta de una colonización efectiva, la cual sugiere puede llevarse a cabo con base en la actividad económica de puerto de depósito como frontera libre, para después ser trasladadas las mercancías al interior del país:




UN PUERTO DE DEPÓSITO EN EL PACÍFICO*

Por Ignacio Ramírez

Desde la Independencia germinan en la mente de los hombres conocedores muchos proyectos, que se recomiendan por la novedad de su aplicación, y que, en caso de ser realizables, se proclamarían como una mejora positiva; en el número de esas tentativas que se seducen, contamos con la formación de un puerto de depósito en la bahía de La Paz, en la Baja California: proponemos esta cuestión como un estudio.

    Lassepas describe así la bahía: “El fondeadero está situado al remate de la bahía, a orillas de una bolsa o canal largo de ocho a nueve millas, y una de ancho, formado por una lengua de tierra angosta, arenosa baja, llamada Mogote, y un banco que rompe y descubre a las bajas mareas, y se extiende de la extremidad de esa lengua de tierra a la Punta Prieta, llave del canal. La profundidad de éste, varía entre tres y cuatro brazas; el fondo es de arena; en los cordonazos, los buques arrastran sus anclas y se ven arrojados a la playa…Los vientos reinantes son: el noroeste que sopla de noviembre a mayo, y el sudeste en la estación del verano. Las colladas del primero, se parecen a los nortes del Golfo de México; las brisas del segundo, conocidas con el nombre exótico de coromuel, cuya significación ha escapado a nuestras investigaciones, refrescan la temperatura y se oponen a la entrada de las embarcaciones, las que, en este caso, anclan en Punta Prieta. El bajo y la península del Mogote, defiende La Paz de las fuertes marejadas que sublevan las colladas.- Un fondeadore mejor que el de La Paz, y enteramente seguro, es el que presta el puerto de Pichilingue situado a cinco y media millas de distancia hacia el norte, así llamado, según la tradición vulgar, por corrupción de la palabra inglesa freebooters, porque se cuenta que los aventureros que infestaba el pacífico en los siglos XVII y XVIII, se refugiaban en él. La isla de San Juan Nepomuceno, forma y abriga por el oeste a este puerto frecuentado de las armadas del buceo y buques de guerra extranjeros; una media luna de estériles montañas lo circunvala y protege al oriente. La boca, ancha de una y media milla, está entre el sur de la isla y la Punta Colorada. La sondaleza da de cuatro y media a siete y media brazas. Por la boquita septentrional pasan únicamente lanchas y canoas, a causa de su estrechez y poca profundidad.
    La gran bahía de La Paz tiene dos entradas. Los buques extranjeros, tanto por su calado, como por no  ser sus capitanes prácticos en la costa, prefieren y toman siempre la de San José, entre esta isla y la del Espíritu Santo; los nacionales que remontan el golfo, penetran por la de San Lorenzo, entre Espíritu Santo y la península que se delinea entre el puerto de La Paz, el arroyo del Rosario, frente a Cerralvo, y el cabo de San Lorenzo. Esta entrada reconoce dos canales: fondo de tepetate, dos brazos de altura. Existen otros abrigos en la bahía, y son el puerto Balandra y la Ballena.-El puerto de Balandra está situado a la entrada del canal de San Lorenzo, en tierra firme. En fondo enteramente de arena blanca, tiene entre una y dos brazas. Las pequeñas embarcaciones sólo pueden refugiarse en él. El fondeadero de la Ballena está situado en la banca occidental de la isla del Espíritu Santo.

   Después que escribió Lassepas, se han hecho nuevos estudios y reconocimientos sobre la bahía y los terrenos comarcanos; conocemos algunos de los primeros aunque no se han publicado, y asó por ellos y por experiencia propia, podemos asegurar que durante muchos años, el puerto de La Paz no seguirá en progreso sensible sino se le ha habilita como punto de depósito. La península de California tiene varios golfos importantes, pero ninguno lama la atención como primero si no es el de La Paz, porque situado a cien leguas de los últimos cabos, forma en la faja inmensa de terreno que se llama California, una especie de garganta no separándose sino por treinta leguas de no alta serranía, las aguas del golfo de las del Pacífico. Es el centro del comercio, dela pesca de perlas, del embarque de metales y de la vida política de la península, El puerto puede situarse en el fondeadero donde está La Paz o en el Pichilingue; La Paz tiene la ventaja de una población establecida, posee un muelle y magníficos almacenes; no carece de agua y está convidando al ensayo de pozos artesianos. Pichilingue, más inmediato a la entrada del golfo, posee el fondeadero más profundo y abrigado. La salubridad de estos puntos es proverbial en las costas del Pacífico.

    Una aduana establecida en este golfo, abriría sus almacenes a todos los efectos del mundo, no cobrándoles sino el derecho correspondiente de almacenaje. Al salir los efectos para las costas fronteras, pagarían todos los derechos que previene la ley o darían una fianza de satisfacerlos en México, a los plazos señalados, Esta disposición por una parte, y otra la facultad que se debe conceder a las aduanas marítimas para que tomen por cuenta del erario los efectos que juzguen fraudulentamente apreciados en los manifiestos, todo este sistema bien combinado, simplificaría las operaciones, pondrá un límite a los malos manejos y disminuirá el aliciente y las ocasiones del contrabando. Es un nuevo modo de existir, más animado que le antiguo, en que entrarían Guaymas, lo que se llama la Tierra Colorada, Altata, Mazatlán, San Blas, el Manzanillo y Acapulco, y acaso el mismo Tehuantepec. No sería menor la animación en las otras poblaciones marítimas de la península californiana.

    No vemos otro camino para aumentar la población, la agricultura, la minería, al industria, el comercio de aquella tan vasta extensión de terreno, que si bien posee codiciadas riquezas en sus mares, en sus montañas, en su vegetación, por la escasez de agua necesita un fomento extraordinario con el objeto de que la bahía de La Paz sirva de núcleo adonde se vayan aglomerando y de donde se vayan extendiendo las empresas de los particulares y las especulaciones del capital extranjero. El comercio de cabotaje será el primer ramo que contemplaremos floreciente.

    No basta que en un país existan grandes riquezas y garantías para explotarlas; la Baja California, repetidas veces ha hecho un llamamiento a los extranjeros, manifestándoles, por aquí mármoles exquisitos, pro allá ricas azufreras; en algunos puntos admirables criaderos de sal; al pie de algunas montañas de peñascos escarpados, el cobre, el oro, la plata, y en el fondo de los mares peces y perlas; sus quesos, sus dátiles, sus higos y sus vinos, son estimados y susceptibles de un extendido consumo. Una vez no más la industria norteamericana probó fortuna en la parte sur de la península; en tres años hubo movimiento mercantil y minero; L Paz tomó  el aspecto de una bonita ciudad; San Antonio renació con rasgos europeos, y los minerales inmediatos conservan todavía en obras mineras, en edificios y en maquinaria, capitales inmensos.

    Faltaba alguna cosa para hacer perpetuo ese fugitivo movimiento: a nuestro ver, lo que falta es el puerto de depósito.- Ignacio Ramírez.

*El Correo de México, 14 de noviembre de 1867, p. 1.

    

viernes, 2 de diciembre de 2016

DE LA REFORMA A LA REVOLUCIÓN CON ILDEFONSO GREEN



Muy buenos días,

Hoy les compartimos este excelente texto sobre el ilustre sudcaliforniano Ildefonso Cipriano Green Ceseña (Cabo San Lucas, 1830 - Santa Gertrudis, 1932).

    Es una obra editada por el Gobierno del Estado de Baja California Sur y preparada en 1986 su edición, para acompañar el traslado de los restos del revolucionario Idelfonso Green Ceseña desde Cabo San Lucas hasta la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres en la Unidad Cultural Profr. Jesús Castro Agúndez, en la ciudad de La Paz.

    Agradezco al estimado amigo y sobrino-nieto de Ildefonso Green, el Arq. Víctor Hugo Green Palacios, por haber escaneado tan valioso documento y proporcionármelo de manera generosa.

Les dejó el link a donde pueden descargar el libro en formato PDF, espero lo disfruten. 

Saludos.
Luis Domínguez Bareño
Cronista Municipal de La Paz

DESCARGAR:


domingo, 13 de marzo de 2016

MÁRQUEZ DE LEÓN Y EL COMETA DE 1882

   Por: Luis Domínguez Bareño

    Manuel Márquez de León (1822-1890) es uno de los más extraordinarios hombres que ha dado la península californiana, no por nada sus restos se encuentran en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres en la ciudad de La Paz. Allende las andanzas políticas, militares, todas ellas grandiosas y fortuitas para la nación, Márquez de León poseía una inquietud que según sus palabras, buscaba trascender en el tiempo, ideas suyas que pretendía no se perdieran en el polvo del sepulcro, por eso escribió y dio a imprenta, cinco años antes de su muerte, un libro suyo conteniendo pensamientos y que tituló "en mis ratos de soledad".

  Dicho libro habla sobre una variedad de temas que interesaba compartir el general Márquez, de hecho explica, deberían ser dos libros, pero al encontrarse en condiciones tan adversas le era imposible mandar a imprenta uno y dejar para después el segundo; resuelve fusionarlos en un sólo texto, también incluye cinco cartas que, según menciona, las escribió a Camille Flammarion ( 1842-1925) un científico francés muy connotado en la época y con el cual Márquez se sentía afín en pensamiento científico y sentimiento teológico. Dichas cartas las elabora cuando se encontraba en el Rancho de Los Algodones, a orillas del Río Colorado, donde acampaba en 1880 mientras continuaba desesperadamente su lucha por darle seguimiento a la malograda Revolución de El Triunfo, la cual debía derrocar a Porfirio Díaz de la Presidencia de México. No conocemos hasta el momento en qué forma Márquez hizo llegar o pretendió hacer llegar dichas cartas hasta Francia al científico Flammarion, no lo explica. Pero afortunadamente en el libro En mis ratos de soledad recupera las cartas, las cuales envía en el año de 1883 al director del periódico “La República” para que sean publicadas.

   En ese último año, Márquez de León continúa en su destierro en San Francisco, California, tal como lo empezó desde 1880 en que no pudo regresar ya a México por miedo a ser apresado por el gobierno de Díaz, pues éste lo había declarado fugitivo desde que Márquez y su gente se levantarán en armas el 22 de noviembre de 1879 en El Triunfo, tomarán La Paz, expulsaran a las fuerzas federales a Sinaloa, nombrara a Clodomiro Cota gobernante, tomando bajo su poder la península bajacaliforniana durante varias semanas. Si bien Márquez manifiesta en 1880 a Flammarion que es pobre y no tiene telescopio[1], las cosas ya son algo distintas para 1883 pues Márquez estaba inmerso en un proceso de indagación científica donde se disponía a hacer aclaraciones a sus escritos; menciona precisamente que ya ha podido realizar observaciones a través de telescopio y redacta unas “adiciones  a la teoría de la luz”, donde afirma:

     Otra vez, observando a la simple vista uno de los más hermosos cometas que puede registrar en sus anales la astronomía, contemplaba extasiado la inmensa esfera gaseosa de que estaba rodeado su núcleo, sobre el cual obraba la luz del Sol, vigorizando la de aquel cuerpo cósmico cuyos rayos se prolongaban en dirección opuesta al padre del día, para formar esa larguísima cauda que prestaba singular belleza a la bóveda celeste. Posible me parecía que esas moléculas iluminadas de la atmósfera vaporosa del cometa, no pudieran trasmitir su débil luz, pero no concebía como siendo vibraciones del éter, no se extendieran en ondas esféricas.[2]

     Por la fecha de escritura de las “adiciones a la teoría de la luz” (posterior a febrero de 1883 pero no después de 1885) es posible colegir que Márquez habla del paso del Cometa de 1882. Dicho meteoro estelar pertenece a un grupo de cometas denominados “los rasantes del Sol Kreutz”, que tienen la característica de que su órbita los lleva en cierto momento a pasar muy cerca del Sol, se cree que el de 1882 es de los fragmentos del gran cometa que observó a simple vista Aristóteles, en el año 371 A.C.



   En los primeros días de septiembre de 1882 el Cometa comenzó a ser observado, incluso fotografiado como vemos en la imagen tomada por David Gill desde Sudáfrica. Se afirma que fue aumentando tanto su brillo que, después de unos días, ya fue posible observarlo de manera sorprendente en el cielo diurno. Márquez fascinado por dicho acontecimiento, nos dejó testimonio de ello, de un sudcaliforniano observando y haciendo anotaciones científicas sobre el paso de un cometa en Estados Unidos. Durante el mes de octubre de ese año el cometa se fragmentó en dos partes, y luego en cuatro partes, estas partes separándose del núcleo del meteoro hacían que la luz que arrojaba hacia la Tierra se extendiera de manera caprichosa en un haz de luz no a la manera de la cola tradicional, sino haciendo enorme el espectro de luz en un espacio mucho más alargado, por eso Márquez estaba extasiado siguiendo “la inmensa esfera gaseosa” que  pesar de parecer tener esa forma la luz “no se extendía en formas esféricas”.


    “Pocas noches después hacía otras observaciones…se dibujaba en el vapor un cometa tan perfecto, con su núcleo y su larga cola.”[3] Así continuó Márquez en los siguientes días haciendo observaciones de la luz y del cometa en diferentes posiciones y lugares, utilizaba para sus propósitos las lámparas públicas, la espesa niebla de San Francisco, en fin, cualquier herramienta que le fuera útil a sus observaciones astronómicas. Al otro lado del mundo, en Ciudad del Cabo, el británico David Gill fotógrafo del cometa, se regocijaba en la apreciación del fenómeno, diciendo que “es un objeto indefinido de gloria dorada…de una belleza tal que no lo puedo describir”.[4]


   El cometa también fue visto en Australia, Nueva Zelanda, Guinea, Argentina, Brasil, Francia, España, un sinfín de lugares, y Márquez al unísono del asombro mundial coincidía en los comentarios por el meteoro que afirmaba “prestaba singular belleza a la bóveda celeste”. Quizá estas apreciadas observaciones dieron un momento de felicidad enorme, de alimento intelectual al General Márquez de León, lo cual de seguro le hacía olvidar el duro destierro al que se le había sujetado; en esos instantes de observación y entrega a la ciencia los dolores de las batallas pasadas se minimizaban, más importante era dejar una constancia y, así, legarnos a sus compatriotas, las maravillas de la naturaleza descritas en una obra. El cometa de 1882 se quebró en muchos pedazos que quién sabe cuando vuelvan por estos rumbos del Universo. El legado de Márquez sigue íntegro, sólido, presente en cada momento de nuestra historia, así es precisamente como lo humano, muchas veces, trasciende su propia naturaleza.







[1] Manuel Márquez de León, En mis ratos de soledad. Pensamientos filosóficos, Gobierno del Estado de Baja California Sur/CONACULTA, México, 2014, pág. 147.
[2] En mis ratos…op. Cit., pág. 160.
[3] Idem.
[4] http://www.planetas-planetas.com/COMETAS.htm (Visitado el 12 marzo de 2016)

martes, 23 de febrero de 2016

XCI ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PROFESOR NÉSTOR AGÚNDEZ MARTÍNEZ


SEMBLANZA DEL PROFR. NÉSTOR AGÚNDEZ MARTÍNEZ

    Nació en el Pueblo Mágico de Todos Santos el 25 de febrero de 1925. Estudió en la Escuela Normal Superior de Nayarit. Fue subdirector y maestro de la Escuela Secundaria de Todos Santos, y colaborador de diversas publicaciones culturales.

    Durante 17 años, Néstor Agúndez fue profesor de primaria. En 1960, pasó a prestar sus servicios a la escuela secundaria “Educadores de Baja California”, de la que fundador, junto con otros maestros, en la que fue subdirector donde impartió lengua y literatura española, dibujo técnico, danza, civismo, geografía, historia y modelado. Formó asimismo un grupo de teatro y un grupo de danza, y creó el taller de artesanías y pintura al óleo.

     Néstor Agúndez, también se desempeñó como actor, declamador, compositor, director de teatro, maestro de danza y coreógrafo. Entre sus obras publicadas destacan: Voces del tiempo, (1970), Huellas de nuestro tiempo (1977) y Sobre la piel del arroyo (1983), entre otras.

    Una de sus más grandes satisfacciones la recibió con la construcción del Centro Cultural Siglo XXI, institución que lleva su nombre y de la cual fue director los últimos 30 años de su vida.  La institución la gestionó ante el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo y fue conocida como la Casa de la Cultura en 1976, hasta 1996 que cambia de nombre transformándose en “EL CENTRO CULTURAL SIGLO XXI”, la que el profesor Néstor considera su máxima realización. Asimismo, integró y dirigió el Comité contra la Desnutrición Infantil, ahora DIF. Dentro de las actividades artísticas y culturales, el profesor Néstor Agúndez Martínez se propuso desde que se inició como maestro en 1943, laborar voluntariamente como promotor y defensor de la cultura.

    Preparaba programas artísticos con los niños de las escuelas donde laboraba y los presentaba periódicamente en el teatro Manuel Márquez de León deleitando a los habitantes de su pueblo. Posteriormente pasó a laborar a la Escuela Secundaria “Educadores de Baja California”, donde tuvo mejores oportunidades para realizar labor artística y cultural y organizar un club de teatro y danza que él mismo escribió, montó y dirigió por muchos años sobresaliendo entre los plástico-literario musicales: “Homenaje a las madres del mundo”, la vida activa de nuestra escuela, homenaje a la canción mexicana popular, homenaje al maestro mexicano, homenaje a la bandera nacional, homenaje al soldado mexicano, homenaje a la niñez y juventud de México.

    Cuando laboró en la Ciudad de La Paz de 1944 a 1945, pro las tardes asistía a la escuela de teatro que dirigía el maestro Hernán Zandozeki, donde junto con la maestra Gloria Carballo, preparaban programas masivos lo que presentaban los sábados en la Cancha del Cuartel Militar, dedicadas a dar funciones a las familias de los soldados. También llevaban esas presentaciones a las familias de los barrios de la ciudad.

    Fue un elemento fundamental en la educación de muchos de los residentes de Todos Santos. Promovió la creación del Centro de Salud, del Auditorio Municipal, fundó la Casa del Estudiante y participó de manera fehaciente en la construcción del Teatro Gral. Manuel Márquez de León.

    A lo largo de su vida se hizo acreedor a un sinfín de premios y reconocimientos como la medalla “Rosaura Zapata”, galardón que le fue entregado en Sudcalifornia, pero renunció a él para que le fuera entregado a la maestra Columba Salgado Pedrín, como un homenaje de admiración y agradecimiento.

    Del gobierno federal recibió dos medallas: la “Maestro Rafael Ramírez” y la “Ignacio Manuel Altamirano”, además la Orden Brasilera Dos Poetas da Literatura de Cordel, le otorgó un reconocimiento por sus servicios prestados a la Clase Trovadoresca”, en el año de 1983. Asimismo, le entregaron otros muchos reconocimientos, tanto en México, como del extranjero.

    Néstor Agúndez murió en su mismo pueblo el 26 de marzo del año 2009.

   FUENTES:
   Texto tomado de: http://www.cultura.gob.mx/estados/mar09/30_bajas01.html y del Blog de la Sra. Manuelita Lizárraga http://www.lapazqueseperdio.blogspot.mx
   Foto tomada de: http://www.elem.mx/autor/datos/1356




domingo, 14 de febrero de 2016

DISCURSO 46 ANIVERSARIO LUCTUOSO DE DON PABLO LEOCADIO MARTÍNEZ MÁRQUEZ

Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres, La Paz, Baja California Sur, 09 de Enero de 2016.

XLVI ANIVERSARIO LUCTUOSO DE DON PABLO LEOCADIO MARTÍNEZ MÁRQUEZ




      Buenos días estimados miembros del presídium

    Buenos días estimados miembros de los diversos órdenes de gobierno, profesores, estudiantes, trabajadores,

     Aunque nuestra vanidosa individualidad siempre trate de refutarlo, los seres humanos estamos hechos de pasado y también estamos hechos de futuro, eso se llama Historia y es una tarea inmensa que sólo el humano es el único ser vivo que puede realizarla durante el espacio de su existencia.

   Pertenecemos, en cuerpo y alma, a una serie de acontecimientos caóticos muchas veces, entrecruzados por luces y sombras que se sobrepusieron para prefijarnos un lenguaje, un modo de ser, un carácter, incluso dictándonos la forma en que debemos movernos algunas veces. Este pasado preformativo, rico en acontecimientos y enseñanzas, nosotros, desde la arrogancia de nuestro presente, muchas veces queremos ignorarlo, esconderlo, achicarlo de nuestro recuerdo, aunque lo más que lleguemos a poder hacer por minimizarlo es congelarlo, esto es pues, que el pasado buscamos reducirlo en nuestra mente a una fotografía de hechos acaecidos, los cuales sostenemos con cierto aire de desprecio, “una tragedia” pensamos, mientras tratamos de nulificar el recuerdo; nos entretenemos más con el futuro sin duda, pues éste en cambio lo sentimos más a nuestro alcance, lo vemos como una masa difusa de posibilidades pero, con la notable diferencia de que ahí si podemos meter mano, y entonces lo vamos detallando, y pensamos en lo gloriosa y potente de nuestra capacidad por poder inventar y reinventar mil veces, a nuestro ver cada vez de mejor manera, el futuro que deseamos.

   Pero la realidad siempre es más rica que cien mil abstracciones, y el futuro de repente llega, desdeñando nuestros planes, desechando nuestras pretensiones, burlándose de lo que nuestra imaginación hubiera podido si acaso soñar con que sucedería. Es en ese momento, cuando nos encontramos en esa roca de cruda realidad, de deseos vaciados, de esperanzas perdidas y de sueños truncados, con una luz de reflexión entendemos que esa masa de tiempo que se adviene con el futuro, tan inmenso e incalculable, sería absolutamente insoportable sin una historia; que ante la tormenta del futuro, siempre es bueno contar con el refugio del pasado; de que ante el azar de lo venidero siempre es posible echar mano de la brújula de la experiencia, quizá nos enfrentemos a retos verdaderamente inconmesurables, pero una brújula siempre señalará un norte al cual aferrarse.

   Déjenme decirles que yo, desde muy pequeño tengo una brújula que conservo con mucho respeto, se llama “Historia de la Baja California” y la escribió don Pablo Leocadio Martínez Márquez hace ya unos 60 años, en 1956, pero esa es la fecha de la primera edición, porque lo cierto es que Don Pablo comenzó a escribirla, pensarla y prefigurarla desde unos veintitantos años antes de esa fecha. Para mí es una fuente de orgullo y fundamento de identidad como sudcaliforniano, la he leído y releído como unas cuatro veces, tampoco son tantas, pero cada vez con la misma voracidad y la urgente necesidad de consultar los hechos de nuestra historia. Don Pablo nos hizo toparnos con esa historia, y quizá logró algo aún más maravilloso e imposible con nuestra historia: nos hizo que amaramos nuestro pasado. Y amar es un anhelo, como decía San Agustín al momento de explicarse la idea del amor: “el amor es un tipo de anhelo, es anhelar algo por sí mismo”. Y la palabra en latin que identifica al anhelo es la que se conoce como appetitus, la cual a rajatabla podemos traducir como pasión o deseo, pero para San Agustín significa que es un “deseo de poseer un bien” y el rasgo distintivo del bien deseado es que no lo tenemos. Pero cuando ya lo tenemos, cuando ya poseemos ese bien y el deseo cesa, entra el siguiente momento, el cual es el de la posesión: el anhelo como voluntad de tener y de conservar da paso a un temor a perder. El amor es pues, un círculo virtuoso. Don Pablo nos entregó nuestra historia, tenemos lo anhelado, el deseo cesa, y el temor a perder nos orilla a conservar.


   Hablo del amor porque es la fuente y el motor de la magnífica obra de Don Pablo L. Martínez, su amor y deseo de servir a la tierra que lo vio nacer, son los que han movido su voluntad, su esfuerzo, su tesón y su pasión a forjar una obra digna de ser contada, digna de ser amada, y eso a pesar de que, como él mismo menciona, nuestra historia no es un “desfile de sucesos brillantes”, más bien está forjada en la lucha del hombre con el medio geográfico, al sobreponerse de los californianos a las pobrísimas condiciones que ofrece la geografía peninsular.

   Y es tal la pasión por la obra y la memoria de Don Pablo, que es preciso hablar de las críticas a su trabajo, porque cuando se trata de amar se ama completamente, los defectos y virtudes, y los defectos que se le encuentran al trabajo histórico de don Pablo buscan minimizar su magnífico trabajo, se le critica su “falta de originalidad” y ambición de abarcarlo todo. A la primera crítica me referiré con una cita que él mismo hace en su obra y dice “mi relato no es más que una sistematización del material que ha llegado hasta nosotros. No hay pues, creación alguna; sólo una fiel representación”. A la posibilidad de abarcarlo todo simplemente habría que entenderse que Don Pablo era precisamente lo que buscaba, sistematizar la historia peninsular en un relato extenso y riguroso el cual, a su juicio, no había sido ordenado aún. Y lo logró tan bien que, incluso hoy en día, sería difícil vera un historiador profesional, con todo el apoyo académico y económico de una institución educativa, poder escribir una historia de un período de tiempo tan extenso.

    Creo, que la gran enseñanza de Don Pablo L. Martínez, es que la historia no es aquella cosa definida a la cual podamos volver repetitivamente y enseñorearnos de que la hemos comprendido plenamente, con tal exactitud que seamos incapaces de entenderla de otra manera; la comprensión pasa por la revisión, la cual es una infatigable e inacabable tarea en la que algunos hombres pueden ocupar sus mejores empeños. Justo como Don Pablo, quien nunca claudicó en su trabajo de escudriñar el pasado californiano, enseñándonos que, debajo de la costra histórica con la que intentamos petrificar el recuerdo, yace un fluir interminable de experiencias soslayadas, de aventuras por contar, de amor por la patria y lo que se hace por ella.

    Pero, no por el temor a un futuro que es incierto seremos incapaces de disfrutar, ni privaremos a cada momento de su serenidad, de su intrínseca relevancia. Mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo, por eso hoy cabe reiterarse la pregunta, ¿quién es Don Pablo? ¿Qué le mostró a este joven pueblo? ¿Qué herencia nos ha legado su obra y su esfuerzo? Imaginemos esta historia, nuestra historia sudcaliforniana, desde la bondad de esta privilegiada mirada vivencial, con los ojos de quien busca en su pasado los instrumentos para construir el futuro, con la seguridad de quien no olvida las enseñanzas de los hombres que, con las letras necesarias, han hecho florecer este desierto amurallado de océanos. Uno de ellos no olvidemos yace también aquí, es nuestro orgullo, y es Don Pablo L. Martínez el gran ejemplo.


Muchas gracias.