miércoles, 22 de febrero de 2017

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO

Por Luis Domínguez Bareño
Cronista Municipal de La Paz

Hoy la bandera nacional ondeó a media asta en todas las plazas de la República mexicana, esto en recuerdo a que el 22 de febrero de 1913 fue asesinado el Presidente Francisco I. Madero, junto al Vicepresidente Pino Suárez. Cerca del Palacio de Lecumberri se le arrancó la vida al hombre que, 2 años antes con su Plan de San Luis, había logrado derribar más de 30 años de porfirismo. Sólo tres días antes de la fecha fatídica, el traidor Victoriano Huerta había ofrecido garantías a Madero por su vida, obligándolo a firmar su renuncia a la Presidencia, como lo mandataba la Constitución de 1857, toma el poder el Secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuráin, pero quien sólo duró 45 minutos en el cargo mientras nombraba Ministro de Gobernación a Victoriano Huerta quien asumió la presidencia del país tras la renuncia de Lascuráin. 
    Huerta traicionó la confianza de Madero, pactando con el embajador de los Estados Unidos, además de torturar a Gustavo A. Madero, hermano del Presidente Madero, con su usurpación abrió la puerta a un largo proceso revolucionario que dilataría varios años en concluir, dejando millones de muerto a lo largo del país.

Francisco I. Madero, Presidente de México a los 37 años.

    Dos años antes de su muerte, no tenía ni un mes en la Presidencia de la República Madero cuando el grupo de californios en la Ciudad de México ya habían logrado una entrevista con él, esto con el afán de exponerle la situación que imperaba en la península y la necesidad de urgentes cambios para el bienestar de su población. El Club Progresista Californiano se había establecido en agosto de 1911 con oficinas en el número 66 de la Avenida Juárez y la constitución de su mesa directiva provisional estaba integrada por: Presidente, Carlos Meza; Vicepresidente, Sr. Lic. José Bonales Carvajal; Tesorero, Sr. Ing. Ignacio L. Meza; Secretario, Sr. Ing. Modesto C. Rolland: Prosecretario Sr. Ramón Balarezo; Vocales, Señores Domingo Palacios, Alfonso Balarezo, Pedro y Alejandro Meza y Profesor Filogobio Rea.

Foto del Sudcaliforniano Modesto C. Rolland hacia 1909. Imagen proporcionada por su nieto Ing. Jorge Rolland.

   El jueves 7 de diciembre de 1911 aparece una nota el Diario El País con los pormenores de la reunión del Club de Californios con el Presidente Francisco I. Madero, la cual trascribo integramente a continuación, no sin antes dejar de agradecer al Ing. Jorge Rolland quien estuvo la semana pasada en esta ciudad de La Paz, hablándonos sobre la vida de su abuelo, el Ing. y Profr. Modesto C. Rolland (La Paz, 1881- Córdoba 1965), y quien proporcionó este y muchos materiales más que ha recopilado en los últimos años, sobre la vida de su abuelo, que fue sin duda, un muy destacado sudcaliforniano:

CALIFORNIOS ANTE EL SEÑOR MADERO
La Comisión quedó satisfecha de la entrevista

 Un grupo de californios residentes en la capital de la República, respondiendo a una patriótica iniciativa del señor profesor don Carlos Meza, han formado una agrupación que ha sido designada con el nombre de "Club Progresista Californiano", cuyo programa, puede concretarse en esta sola frase: Procurar por todos los medios posibles el adelanto de la Baja California, mejorando sus condiciones políticas, sociales y económicas.

    Los trabajos de este club, que preside el mismo señor profesor Meza, han encontrado apoyo entre los californianos que residen en la península, muchos de los cuales han enviado sus adhesiones al Club, o por lo menos expresado sus simpatías por las labores que se ha impuesto como programa. Así es que puede decirse que dicho club, que no tiene ningún carácter político, pues sólo desea el progreso de California, representa todos los elementos de orden y trabajo de aquel lejano territorio.

    En una de sus últimas sesiones el "Club Progresista Californiano", decidió elevar un memorial al señor Presidente de la República, dándole a conocer las verdaderas condiciones en que se encuentra la Baja California y pidiéndole el apoyo del gobierno para realizar todas las mejoras que tan importante región reclama, solicitando del primer magistrado una audiencia especial para el objeto.

    Los señores Coronel Néstor Pino Suárez y Manuel Márquez San Juan, fueron comisionados por el club para obtener del señor Presidente esa audiencia y cometieron su cometido satisfactoriamente, llevando ante el señor Presidente Madero a la Comisión nombrada por el Club, la cual estuvo integrada por su presidente el señor profesor Carlos Meza, el señor Ingeniero Modesto C. Rolland, secretario, señor Ingeniero Manuel Balarezo, vicepresidente, Ingeniero Ignacio L. Meza, tesorero, Alejandro Meza y Clemencia Meza.

   El señor Madero recibió afablemente a la comisión, sorprendiéndole gratamente con el conocimiento profundo que tiene de las necesidades del territorio, de sus medios de vida, sus riquezas inexplotadas y hasta sus condiciones sociales, a la vez que con la declaración de que otras atenciones urgentes de su naciente gobierno se lo permitan, dedicará su preferencia a los asuntos de la península, librándola del yugo de sus actuales explotadores, ya sea por medio de concesiones benéficas, ya con los elementos materiales que estén al alcance del gobierno.

Periódico del Diario El País del 07/12/1911 donde aparece la visita que realia el Club Progresista Californiano al Presidente de México, Francisco I. Madero.


LA PRIMERA NEVADA QUE VIERON EN BAJA CALIFORNIA LOS MISIONEROS JESUITAS

LA PRIMERA NEVADA QUE VIERON EN BAJA CALIFORNIA LOS MISIONEROS JESUITAS

Por Luis Domínguez Bareño
Cronista Municipal de La Paz


Foto de la Misión de San Francisco de Borja Adac.  Tomada de Google earth.

    En días pasados los medios de comunicación fueron insistentes en la posibilidad de nevadas en nuestro estado, la noticia se regó como pólvora por los medios y, principalmente, por las redes sociales. Si bien en la nota periodística se especificaba que lo que pudiera presentarse sería aguanieve y sólo en zonas con ciertas características, fundamentalmente, de lugares por encima de los 1,800 metros de altura, se empezó a especular que pudieran tenerse nevadas en centros poblacionales importantes.

    La nieve es una forma de precipitación de pequeños cristales de hielo y necesita ciertas condiciones para que se puedan dar como una temperatura ambiente inferior al punto de congelación (menos de 0°C) combinado con un sistema de nubosidad importante, si tomamos en cuenta que nuestra desértica península bajacaliforniana es difícil que se presenten lluvias, pues resulta un tanto más difícil tener una nevada, aunque no imposible. Cada año se dan nevadas en la parte norte de la península, sierras como San Pedro Mártir o la Sierra Juárez en el municipio de Ensenada todos los años presentan fuertes nevadas durante los meses de invierno, también se tienen nevadas en La Rumorosa, sierra más cercana a la ciudad de Tecate.

    Específicamente en Baja California Sur, hay registros de algunas muy cortas nevadas en el Volcán de las Tres Vírgenes, cerró de la Reformsemana y la Sierra San Francisco en Mulegé, así como en la Sierra La Laguna entre La Paz y Los Cabos. Estas se han dado muy esporádicamente y, en algunos de estos lugares, se tienen más de 30 años sin reporte de nevada alguna. La última nevada de la que se tiene registro fue en 2004 en la sierra de San Francisco.




Cerro de La Reforma, cerca de Santa Rosalía. Tomado de bcsnoticias.mx

    Estos datos son muy vagos, incluso han sido transmitidos por historia oral, sin tener un referente certero de las nevadas que se han dado en esta zona peninsular. Acudiendo a documentos me topé con una información sobre nevadas en la península, el dato se encuentra en el libro “Historia de la Antigua o Baja California” del religioso jesuita Francisco Xavier Clavijero (1721-1787). Me llama la atención porque Clavijero afirma que “es la primera nevada que se ha visto en toda California”.

    Recordemos que la orden de los misioneros jesuitas acceden en 1697 a la “conquista espiritual” de California, como era conocida toda la península desde su descubrimiento dos siglos y medio antes por las expediciones de Hernán Cortés.

    Durante los últimos años de dichos misioneros en California, ya habían comenzado la expansión de las misiones hacia el norte; en el año de 1762 fundan la de San Francisco de Borja, cerca de un ojo de agua que en lengua cochimí era conocido como “Adac”. Este lugar se encuentra a unos 90 kilómetros al norte del paralelo 28°, el cual es el punto que separa actualmente Baja California de Baja California Sur.



    La Misión en cuestión fue fundada por el padre checo Wenceslao Link, y era abastecida por mar desde Loreto, a través de la Bahía de Ángeles, que se encuentra a unos 25 kilómetros al noreste de la misma. Señala Clavijero que el sitio de Adac, si bien cuenta con agua, no tiene pastos en su territorio, pero estando en la Misión el Capitán Gobernador puso empeño en seguir buscando un lugar donde existieran pastos para poder introducir ganado; por fin encontró una llanura, a 40 kilómetros al norte de Adac, con la pastura suficiente para albergar hasta 800 cabezas de ganado.

    Sabiendo que San Francisco de Borja era la más septentrional de las misiones y que su permanencia suponía la posibilidad de continuar avanzando hacia el norte, los misioneros de los demás establecimientos cercanos, como Santa Gertrudis y San Ignacio, se impusieron el mandar caballos y vacas para que se tuviera carne fresca para comer. Refiere Clavijero que cuando se llevó el ganado a ese punto al norte de Adac, en diciembre del año 1763, se pudo observar que nevaba en una colina, la cual considera que es la primera vez desde su llegada en 1697, que los misioneros ven nevar en California.

    ¿Será posible que en 66 años no nevara en la península? Yo creo que no, más bien los jesuitas no habían tenido oportunidad de ver las nevadas por no estar cerca de los lugares donde se puede apreciar este fenómeno. En 1728 se había fundado la misión de San Ignacio, la cual era la más norteña, hasta 1752 se fundó la que le siguió, que es la de Santa Gertrudis la Magna y se encontraba unos 10 kilómetros al norte del paralelo 28. Tomando en cuenta que las zonas donde tradicionalmente se han presentado nevadas en el hoy estado de Baja California Sur, Volcán de las Tres Vírgenes y Sierra de San Francisco, se infiere que los jesuitas, al no tener establecimientos misionales en la zona, no pudieron registrar alguna posible nevada que seguramente se dio durante la primera mitad del siglo XVIII. Sobre la Sierra La Laguna, es de notar que los misioneros jesuitas estuvieron en la zona desde 1720, cuando se fundó la Misión de Nuestra Señora del Pílar de La Paz, incluso el padre Jaime Bravo viajaba entre la Misión de La Paz y la zona de Todos Santos, hasta que se instaló allí definitivamente, en 1733, la Misión de Santa Rosa de la Ensenada de Las Palmas. Si se dio alguna nevada en La Laguna durante esos años, no debió ser perceptible por el misionero Bravo o el misionero Carranco, pues es de notarse que cuando llega a presentarse una helada en dicha sierra es en la zona de los valles, que se encuentran en la cima y no pueden ser vistos desde abajo.


    Es de ponderar sin duda, la sobresaliente labor que dichos religiosos hicieron por la península de California durante el siglo XVIII. Sin su presencia, difícilmente tuviésemos referencias sobre los fenómenos naturales que se dieron en nuestra península durante ese siglo. Muchos de ellos, aparte de su labor religiosa, fueron exploradores, naturalistas, agricultores, ganaderos, científicos, constructores, navegantes, etc., nos dejaron, además de esta valiosa información, los primeros establecimientos poblacionales en lo que hoy se denomina la Baja California. Una rica herencia que, pese a todo, aún se encuentra en nuestras manos, a la vista de nuestros ojos en lo largo y ancho de los desiertos y sierras peninsulares donde palpamos los vestigios de su valiosa presencia, la cual merece conservarse.

Cerros con altura máxima de 750 metros sobre el nivel del mar que rodean San Francisco de Borja Adac.

viernes, 3 de febrero de 2017

AL PIE DEL PALMAR

No sé qué buscan,
no sé qué hacen,
delineando caminos amarillos,
absortos en la Historia
con ganas de perderse de todo

¿Qué es lo que llama?
Una abertura
¿Qué es lo que encierra? 
nihilismo revuelto de agua, 
la fascinación inmersa
liquidez encontrada.

desmoronamiento de granito,
perfiles de otro tiempo lava
ejercicio de atracción,
elevación del pensamiento
sirenas en la mente 
sudcaliforniana.

Arriba es el reencuentro 
permanente 
como una carga legendaria
geografía de la esperanza;
Soledad no es desierto
cuando encuentras La Giganta.

Oasis y palmar,
la semilla y el fruto,
piedra y destino,
una meta, el camino,

el paréntesis de la nada.


viernes, 16 de diciembre de 2016

UN ARTÍCULO DEL NIGROMANTE SOBRE LA PAZ (1867)


A continuación transcribimos un artículo sobre La Paz que escribió Ignacio Ramírez "El Nigromante", en 1867 en su periódico "El Correo de México. Se demuestra el pleno conocimiento que tiene sobre la situación de la península baja californiana y su preocupación por la falta de una colonización efectiva, la cual sugiere puede llevarse a cabo con base en la actividad económica de puerto de depósito como frontera libre, para después ser trasladadas las mercancías al interior del país:




UN PUERTO DE DEPÓSITO EN EL PACÍFICO*

Por Ignacio Ramírez

Desde la Independencia germinan en la mente de los hombres conocedores muchos proyectos, que se recomiendan por la novedad de su aplicación, y que, en caso de ser realizables, se proclamarían como una mejora positiva; en el número de esas tentativas que se seducen, contamos con la formación de un puerto de depósito en la bahía de La Paz, en la Baja California: proponemos esta cuestión como un estudio.

    Lassepas describe así la bahía: “El fondeadero está situado al remate de la bahía, a orillas de una bolsa o canal largo de ocho a nueve millas, y una de ancho, formado por una lengua de tierra angosta, arenosa baja, llamada Mogote, y un banco que rompe y descubre a las bajas mareas, y se extiende de la extremidad de esa lengua de tierra a la Punta Prieta, llave del canal. La profundidad de éste, varía entre tres y cuatro brazas; el fondo es de arena; en los cordonazos, los buques arrastran sus anclas y se ven arrojados a la playa…Los vientos reinantes son: el noroeste que sopla de noviembre a mayo, y el sudeste en la estación del verano. Las colladas del primero, se parecen a los nortes del Golfo de México; las brisas del segundo, conocidas con el nombre exótico de coromuel, cuya significación ha escapado a nuestras investigaciones, refrescan la temperatura y se oponen a la entrada de las embarcaciones, las que, en este caso, anclan en Punta Prieta. El bajo y la península del Mogote, defiende La Paz de las fuertes marejadas que sublevan las colladas.- Un fondeadore mejor que el de La Paz, y enteramente seguro, es el que presta el puerto de Pichilingue situado a cinco y media millas de distancia hacia el norte, así llamado, según la tradición vulgar, por corrupción de la palabra inglesa freebooters, porque se cuenta que los aventureros que infestaba el pacífico en los siglos XVII y XVIII, se refugiaban en él. La isla de San Juan Nepomuceno, forma y abriga por el oeste a este puerto frecuentado de las armadas del buceo y buques de guerra extranjeros; una media luna de estériles montañas lo circunvala y protege al oriente. La boca, ancha de una y media milla, está entre el sur de la isla y la Punta Colorada. La sondaleza da de cuatro y media a siete y media brazas. Por la boquita septentrional pasan únicamente lanchas y canoas, a causa de su estrechez y poca profundidad.
    La gran bahía de La Paz tiene dos entradas. Los buques extranjeros, tanto por su calado, como por no  ser sus capitanes prácticos en la costa, prefieren y toman siempre la de San José, entre esta isla y la del Espíritu Santo; los nacionales que remontan el golfo, penetran por la de San Lorenzo, entre Espíritu Santo y la península que se delinea entre el puerto de La Paz, el arroyo del Rosario, frente a Cerralvo, y el cabo de San Lorenzo. Esta entrada reconoce dos canales: fondo de tepetate, dos brazos de altura. Existen otros abrigos en la bahía, y son el puerto Balandra y la Ballena.-El puerto de Balandra está situado a la entrada del canal de San Lorenzo, en tierra firme. En fondo enteramente de arena blanca, tiene entre una y dos brazas. Las pequeñas embarcaciones sólo pueden refugiarse en él. El fondeadero de la Ballena está situado en la banca occidental de la isla del Espíritu Santo.

   Después que escribió Lassepas, se han hecho nuevos estudios y reconocimientos sobre la bahía y los terrenos comarcanos; conocemos algunos de los primeros aunque no se han publicado, y asó por ellos y por experiencia propia, podemos asegurar que durante muchos años, el puerto de La Paz no seguirá en progreso sensible sino se le ha habilita como punto de depósito. La península de California tiene varios golfos importantes, pero ninguno lama la atención como primero si no es el de La Paz, porque situado a cien leguas de los últimos cabos, forma en la faja inmensa de terreno que se llama California, una especie de garganta no separándose sino por treinta leguas de no alta serranía, las aguas del golfo de las del Pacífico. Es el centro del comercio, dela pesca de perlas, del embarque de metales y de la vida política de la península, El puerto puede situarse en el fondeadero donde está La Paz o en el Pichilingue; La Paz tiene la ventaja de una población establecida, posee un muelle y magníficos almacenes; no carece de agua y está convidando al ensayo de pozos artesianos. Pichilingue, más inmediato a la entrada del golfo, posee el fondeadero más profundo y abrigado. La salubridad de estos puntos es proverbial en las costas del Pacífico.

    Una aduana establecida en este golfo, abriría sus almacenes a todos los efectos del mundo, no cobrándoles sino el derecho correspondiente de almacenaje. Al salir los efectos para las costas fronteras, pagarían todos los derechos que previene la ley o darían una fianza de satisfacerlos en México, a los plazos señalados, Esta disposición por una parte, y otra la facultad que se debe conceder a las aduanas marítimas para que tomen por cuenta del erario los efectos que juzguen fraudulentamente apreciados en los manifiestos, todo este sistema bien combinado, simplificaría las operaciones, pondrá un límite a los malos manejos y disminuirá el aliciente y las ocasiones del contrabando. Es un nuevo modo de existir, más animado que le antiguo, en que entrarían Guaymas, lo que se llama la Tierra Colorada, Altata, Mazatlán, San Blas, el Manzanillo y Acapulco, y acaso el mismo Tehuantepec. No sería menor la animación en las otras poblaciones marítimas de la península californiana.

    No vemos otro camino para aumentar la población, la agricultura, la minería, al industria, el comercio de aquella tan vasta extensión de terreno, que si bien posee codiciadas riquezas en sus mares, en sus montañas, en su vegetación, por la escasez de agua necesita un fomento extraordinario con el objeto de que la bahía de La Paz sirva de núcleo adonde se vayan aglomerando y de donde se vayan extendiendo las empresas de los particulares y las especulaciones del capital extranjero. El comercio de cabotaje será el primer ramo que contemplaremos floreciente.

    No basta que en un país existan grandes riquezas y garantías para explotarlas; la Baja California, repetidas veces ha hecho un llamamiento a los extranjeros, manifestándoles, por aquí mármoles exquisitos, pro allá ricas azufreras; en algunos puntos admirables criaderos de sal; al pie de algunas montañas de peñascos escarpados, el cobre, el oro, la plata, y en el fondo de los mares peces y perlas; sus quesos, sus dátiles, sus higos y sus vinos, son estimados y susceptibles de un extendido consumo. Una vez no más la industria norteamericana probó fortuna en la parte sur de la península; en tres años hubo movimiento mercantil y minero; L Paz tomó  el aspecto de una bonita ciudad; San Antonio renació con rasgos europeos, y los minerales inmediatos conservan todavía en obras mineras, en edificios y en maquinaria, capitales inmensos.

    Faltaba alguna cosa para hacer perpetuo ese fugitivo movimiento: a nuestro ver, lo que falta es el puerto de depósito.- Ignacio Ramírez.

*El Correo de México, 14 de noviembre de 1867, p. 1.

    

lunes, 5 de diciembre de 2016

EFEMÉRIDES SUDCALIFORNIANAS DEL MES DE DICIEMBRE

EFEMÉRIDES SUDCALIFORNIANAS DEL MES DE DICIEMBRE

Por Luis Domínguez Bareño
Cronista del Municipio de La Paz


    1 (año de 1567). En la ciudad de Sevilla, España, murió a los 62 años Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano, fue el más importante conquistador español, quien estuvo a la cabeza de la caía del Imperio mexica y dando forma a una extensa Conquista en todos los territorios que los españoles fueron descubriendo para la corona española. Hernán Cortés llega el 3 de mayo de 1535 a lo que hoy es la bahía de La Paz, nombrándola como “Santa Cruz”. De esa manera inicia una serie de exploraciones españolas en el Alto Pacífico, las cuales logrando expandir el territorio de la Nueva España hacia la costa septentrional del Pacífico americano. Dicha fecha del 3 de mayo 1535 es la que se toma como la fecha de fundación de La Paz, siendo el primer lugar en la península californiana donde se llevó a cabo un asentamiento humano por parte del hombre occidental.

    1 (año de 1683). El padre de la orden jesuita, el italiano Eusebio Kino, junto al almirante Atondo salieron de la desembocadura del arroyo de San Bruno, donde habían establecido una pequeña colonia, esto con la intención de cruzar la que entonces conocían como “isla de California” he intentar llegar al entonces llamado Mar del Sur (Océano Pacífico). Atondo y Kino se encontraron con una sierra alta y pedregosa que les cortó rápido el paso; con mucho esfuerzo lograron escalar hasta la cima de dicha sierra a la que llamaron Sierra de La Giganta y, desde ahí, lograron ver una extensa zona de llanos a los que conocieron como “llanos de San Javier”, por haberlos divisado precisamente el día de la fiesta de dicho santo católico, el 3 de diciembre.

    3 (año de 1928). Nace en la ciudad de La Paz el médico Carlos Estrada Ruibal, se graduó como médico en la Universidad Nacional Autónoma de México y cursó la especialidad de pediatría en el Hospital Infantil de México. Ejerció la profesión médica en Todos Santos y La Paz, llegando a trabajar por más de 30 años en el Hospital General Venerable Padre Juan María de Salvatierra, para después ser parte de los servicios médicos del ISSSTE en Baja California Sur, llegando a ser Delegado en la entidad de dicho Instituto.

    El Doctor Carlos Estrada Ruibal ha sido reconocido por la Confederación Nacional de Pediatría, como pionero de la pediatría sudcaliforniana, además de contar con amplio reconocimiento en la sociedad paceña por su labor social a favor de la niñez durante el ejercicio de su profesión. El Doctor Estrada falleció en la ciudad de La Paz en 1997. El Hospital del ISSSTE en La Paz lleva su nombre.

    10 (año de 1929). Murió en La Paz el Gral. Félix Ortega Aguilar en su rancho de Las Playitas de la Concepción, ubicada a 30 kms. Al sur de la ciudad de La Paz.

    El Gral. Ortega Aguilar el día 20 de junio de 1913, mediante su famoso Plan de Las Playitas, hace un llamado a los habitantes del Distrito Sur de la Baja California para levantarse en armas en contra de la usurpación de la Presidencia de la República, perpetrada por Victoriano Huerta tras el asesinato del Presidente Francisco I. Madero y del Vicepresidente José María Pino Suárez.

    Originalmente Ortega se pone bajo el mando de Venustiano Carranza y su Ejército Restaurador Constitucionalista. Tras la Convención de Aguascalientes en 1914, Ortega fue nombrado Jefe Político del Distrito Sur de la Baja California, gobernando de diciembre de 1914 a febrero de 1916. Sus cercanías con el villismo lo obligaron a abandonar el poder y refugiarse en Chihuahua, combatiendo en las tropas de la División del Norte de Pancho Villa.

    13 (año de 1976). Cabo San Lucas, la población más meridional de la Península bajacaliforniana, recibe la categoría de Delegación Municipal, la cual conserva hasta la fecha.

  17 (año de 1865). Al saber que los juaristas encabezados por Manuel Márquez de León y Clodomiro Cota se habían pronunciado en Baja California en favor de la República, y tomando La Paz junto a otras poblaciones habían echado del Territorio a las autoridades que entablaban negociaciones con los franceses, el invasor autoproclamado Emperador de México, Maximiliano de Habsburgo, envía una carta a su General en Jefe, Francois Bazaine, donde le pide mandar tropas francesas a La Paz, cosa que jamás sucedió pues Baja California siempre permaneció fiel al Gobierno del Presidente Juárez:

México, 17 de diciembre de 1865.
Mariscal:

    Acabo de saber que una contrarrevolución ha estallado en La Paz, y que las autoridades imperiales han tenido que retirarse. Esta revolución ha sido consumada por un centenar de hombres.

   Aunque la importancia política de la Baja California sea poco considerable, esta revolución producirá sobre la opinión pública en los Estados Unidos y Europa un efecto fatal, dando ocasión de creer que, lejos de pacificarse el día, por el contrario, perdemos terreno.

   Deseo, pues, me hagáis saber si no sería posible enviar a La Paz una compañía francesa, cuya presencia en aquel puerto bastaría para mantener el orden y conservar esa provincia del Imperio.

   Vuestro adicto,
   Maximiliano.

    26 (año de 1975). Fue publicado el Decreto estatal con lo que se creó la Universidad Autónoma de Baja California Sur. La Universidad había sido un anhelo por parte de los sudcalifornianos para no tener que trasladarse a otras partes del país para poder recibir una instrucción educativa de nivel superior.

    La Universidad comenzó a operar en la actual escuela primaria “18 de marzo”, ubicada en el Centro de La Paz. Bajo el gobierno del Lic. Ángel César Mendoza Arámburo se consiguieron los terrenos y recursos para erigir la Universidad en donde se encuentra actualmente, en el km. 5.5 de la Carretera al Sur.

    28 (año de 1730). Muere en Loreto el padre jesuita Juan de Ugarte, quien fue conocido por el Padre Salvatierra como “el atlante de las Californias” por su obra misionera. A la muerte de Salvatierra en 1717, Ugarte lo sustituyó como Presidente de las Misiones en California.


    En 1720 junto al padre Clemente Guillén y el padre Jaime Bravo, fundó la Misión de Nuestra Señora de La Paz. Con esta fundación los padres jesuítas extendieron el sistema misional de California hacia territorio Guaycura, preparando las demás fundaciones posteriores en el sur de la península.

viernes, 2 de diciembre de 2016

DE LA REFORMA A LA REVOLUCIÓN CON ILDEFONSO GREEN



Muy buenos días,

Hoy les compartimos este excelente texto sobre el ilustre sudcaliforniano Ildefonso Cipriano Green Ceseña (Cabo San Lucas, 1830 - Santa Gertrudis, 1932).

    Es una obra editada por el Gobierno del Estado de Baja California Sur y preparada en 1986 su edición, para acompañar el traslado de los restos del revolucionario Idelfonso Green Ceseña desde Cabo San Lucas hasta la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres en la Unidad Cultural Profr. Jesús Castro Agúndez, en la ciudad de La Paz.

    Agradezco al estimado amigo y sobrino-nieto de Ildefonso Green, el Arq. Víctor Hugo Green Palacios, por haber escaneado tan valioso documento y proporcionármelo de manera generosa.

Les dejó el link a donde pueden descargar el libro en formato PDF, espero lo disfruten. 

Saludos.
Luis Domínguez Bareño
Cronista Municipal de La Paz

DESCARGAR:


viernes, 11 de noviembre de 2016

LAS ISLAS REVILLAGIGEDO Y LA CALIFORNIA MEXICANA




Las islas Revillagigedo, ubicadas a unos 390 kilómetros al sur de Cabo San Lucas, en días pasados fueron nombradas por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, esto por su excepcional riqueza natural terrestre y marina.

    El descubrimiento y quien realizó dicho acto de las islas tuvo mucho que ver con el descubrimiento de nuestra California. El descubridor de las islas fue Hernando de Grijalva en 1533, un capitán enviado por Hernán Cortés a recorrer la entonces llamada Mar del Sur, hoy océano Pacífico. Salieron del puerto de Santiago en Colima el 30 de octubre de 1533, Grijalva iba capitaneado la nave San Lázaro pero el jefe de la expedición era Diego Hurtado de Becerra quien iba a cargo de la nave La Concepción; a los cinco días de zarpar un temporal separó las naves para nunca volverse a encontrar, Grijalva navegó hacia el oeste encontrando y tomando posesión de Isla Socorro a nombre de la corona española, la cual llamó isla de Santo Tomás, después regresó y atracó en Acapulco. Afortunadamente su diario de navegación aún se conserva en nuestros días en el Archivo General de Indias en Sevilla, España.

    En la nave Concepción se amotinaron los marinos y, al mando de Fortún Jiménez, asesinaron al capitán Becerra. Jiménez tomó el control de la expedición y regresaron a Jalisco a desembarcar a los heridos y a dos frailes franciscanos que los acompañaban. Tomaron rumbo norte y, días después, descubrieron lo que hoy es la bahía de La Paz pero al desembarcar fueron muertos -incluyendo a Fortún- por los indios californios, posiblemente por los pericúes que eran los más aguerridos y dominaban las islas del golfo californiano, los pocos sobrevivientes lograron huir y terminaron encallando la nave en la costa de Jalisco.

    Dichos acontecimientos hicieron que, como el mismo Cortés afirma, "tendría que levantar sus faldas para ir a visitar aquella tierra". La nave San Lázaro, que fue la se utilizó en el descubrimiento de las Revillagigedo, fue una de las que llevó Hernán Cortés al arribar el 3 de mayo de 1535 a la bahía de La Paz y tomar posesión de ella en nombre de su majestad el rey Carlos I de España, nombrándola Bahía de Santa Cruz, don Hernando Grijalva acompañó a Cortés en aquella primera fundación de La Paz y permaneció varios meses tratando de hacer prosperar dicho establecimiento.