lunes, 7 de marzo de 2016

DE BON JOVI Y LA REALEÑA DE SAN ANTONIO

 



Andando en el pueblo de San Antonio el pasado 5 de marzo me tope con una parte de la historia moderna del pueblo realeño. Un pueblo pictórico de nuestro sur paceño, al pie de la cordillerita de la para nosotros imponente Sierra de La Laguna.

   Eran cerca de las 9:30 de la mañana que llegamos a la Plaza del pueblo, como cada cinco de marzo desde hace varios años saludo en ese día a don Manuel Márquez de León, regularmente lo hago en algún momento en el transcurso del día que logro escabullirme de mis obligaciones de trabajo para ir a la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres; este año fue diferente pues ahora, como parte de mi jale de cronista, tuve que ir hasta el mero Real de San Antonio a rendirle su merecidísimo homenaje al General. El caso es que el evento iba a empezar a las diez de la mañana; ya estaba la banda de guerra y escolta del ejército presente, de marcial y kantiana puntualidad como siempre. Mis compañeros bajan bocinas, micrófonos, aparatos de sonido, yo me agarro la ofrenda floral de la camioneta y la llevo al pie del busto del General Márquez, saludo y paso revista frente a su silueta y en eso me pongo a tomar fotos del lindo pueblito.



   dirigendo el rumbo por la calle del sur de la plaza, saco algunas fotos de la iglesia, paso a la banqueta del museo, ambos se encuentran cerrados y sigo bajando hacia el arroyo, le doy la vuelta al palmar tomando fotos y repito esa acción mientras imagino la historia centenaria de esas paredes aún de pie, vestigios aferrados de un pasado que aún lucha por ser. Mientras sigo disfrutando la mañana y embebido en el paisaje pierdo la noción del tiempo y, por inercia retorno el paso de vuelta a la plaza. Como no me encontré con nadie del pueblo en mi matinal caminata, siento la necesidad de acercarme a la doñita que veo barriendo la calle afanosamente, afuera de la tienda "La Realeña", rápido siente mi presencia y me saluda sonriendo, un apretón de manos y me presento: "buenos días, soy Luis, vengo de La Paz...", la señora me dice que ella se llama Guadalupe y vive en esa esquina atendiendo su negocio de tienda y ultramarinos desde hace muchos años.  Termina de hablar y se queda venteando como oliéndoselas de que soy bien mitotero. Como doña Guadalupe ya lo sospechaba, y yo presentía que lo sospechaba de que soy bien metichi, le cante las cosas derechas para confirmar con hechos: "doña Guadalupe cuénteme una historia de su pueblo"; se le iluminaron los ojos y ni terminaba de dibujar su gran sonrisa cuando me dice "¿sabías que aquí en mi tienda se tomó una foto el Bon Jovi para su portada de disco?, ni bien me había dejado reaccionar cuando remata con un "verás orita vengo, no te vayas a ir".


   Yo, pensando que doña Guadalupe tenía algunos afanes que realizar en la tienda, la seguí para no hacerla venir de nuevo hasta fuera y descuidara sus labores. Entro a la tienda y no la veo, de repente empiezo a grabar con la tablet esperando no perder palabra de lo que me fuera a decir: en eso volteo y la tengo detrás de mi diciendo "apágate eso y vente pa´fuera, porque lo que te tengo que explicar solito se explica afuera". Obedezco al instante y nos regresamos a la entrada de la tienda, pero ahora por la calle lateral, la que topa en la plaza. Me acerca la portada del disco y pues sí, es el Bon Jovi de hace 20 años en su disco "These Days".




   EL objetivo de colocar el disco justo en el centro de la calle, según yo era reproducir la imagen tal y como aparece en la portada de hace 20 años. Por la prisa y por el hecho de que tuve que sostener el aparato para tomar la imagen y sostener la portada del disco al mismo tiempo, no me percate que para que quedara exactamente el mismo cuadro debía colocarme aún un poco más detrás; si se fija uno arriba del bato que está a la derecha (no conozco los nombres de los integrantes de la banda de Bon Jovi) se encuentran dos ventanales, efectivamente aún existen esos dos ventanales, aunque en la foto actual sólo sale uno, del lado derecho se aprecia la tienda de doña Guadalupe "la Realeña", ella me comenta que el letrero con el nombre de la tienda antes estaba en el lugar que aparece en la portada del disco pero que su hermana pintó una vez la tienda y en el cambio el letrero quedó ahora más hacia la derecha, justo encima de la marquesina de la ventana de la tienda, la cual es idéntica a la de la portada "bon-jovinesca". Algo que tampoco es igual, aunque sí afín, es el letrero de la famosa marca de la bebida espirituosa-ambarina de refrescante y amargo sabor. Yo por esa fecha de mediados de los noventa´s no pistiaba todavía, pero si recuerdo ese logotipo de la cerveza de esas fechas pues es una cosa omnipresente en estos secos y calurosos lugares; obvio que el logotipo ha evolucionado y es el cambio que se demuestra en la pared hoy en día. Otra cosa que cuadra son los árboles al fondo de la foto, son los que están en la plaza del pueblo, la palma de la derecha sigue ahí; el árbol de enmedio no sé cuál sea pero se me afigura que es uno de esos llamados pinos salados que crecen mucho en los arroyos de nuestra sudcalifornia, en la foto de hace 20 años se observa más frondoso; en la actualidad se observa menos ramoso y extenso, seguramente el Odile le puso una buena podada hace unos meses, ya es ganancia que siga de pié. Algo que no estaba hace veinte años, y que es visible hoy en día, son los postes de luz, o quizá de la línea telefónica, que se observan en cada esquina de la calle.


    En la contraportada del disco es donde Bon Jovi nos falló, ¿cómo osa tomarse fotos para su disco en nuestra tierra y no dar la referencia correspondiente? crimen de lesa choyeridad, casi tan grave como decir "Baja Sur". En los créditos especifica, con santo y seña quiénes, cómo y cuándo se realizó el disco, se menciona la mezcla en Los Ángeles, la digitalización en Nueva York, la grabada de disco en Nashville, Tennessee, Nueva Jersey y Hollywood pero nada de la foto de la portada en San Antonio, Baja California Sur. Hay más fotos de lugares sudcalifornianos en el disco, hay una donde un integrante se encuentra recostado en el chasis de un auto yonkeado, esa imagen fue tomada en El Triunfo, al final hay una foto de toda la banda en un bar, se afirma que es un bar de Los Barriles. Todo esto lo sabe doña Guadalupe porque lo ha investigado, ella nunca imaginaba que, aquella mañana de 1995, le estaba sirviendo el desayuno y el café a un grupo de rockeros tan famosos y menos que utilizarían la foto de la calle de su tienda para la portada de su quinto disco.

   La señora Guadalupe afirma que fue el propio Bon Jovi quien después le hizo llegar el disco, también venían un póster y una película que nunca llegaron a sus manos. Al final Guadalupe se ocupa y me deja con el disco de Bon Jovi en las manos; regresa mi noción del tiempo y, volteando a la plaza, me percato que la ceremonia de Aniversario de Natalicio de Don Manuel Márquez de León ya ha comenzado. Me perdí el comienzo del evento, ni modo, una cosa por otra. En mi curiosidad gané una historia extraordinaria de un pueblo de gente extraordinaria. Espero regresar algún día y seguir platicando sobre la historia de la portada del quinto disco de Bon Jovi.


 

1 comentario:

  1. Así es... buena narrativa y ¡vaya! que tienen más historias antiguas que involucran a un exsecretario de gobernación que después sería Presidente de la República Mexicana.. pero tendrás que regresar a que te lo cuente el dueño de la Realeña.

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